En 1988 una cantante poco conocida por hacer música de baile grababa un tema que Warner tenía en un cajón desde hacía meses y se convertía en un éxito planetario. El tema era Believe y la cantante era Cher, uno de sus seis autores. La marca del tema es ese efecto de voz robótica tan manifiesto. Pues bien, fue uno de los productores del disco, Mark Taylor, quien una vez grabada decidió aplicarle un Auto-Tune a la voz, un programa para corregir el tono. Lo hizo en una noche y no las tenía todas consigo cuando al día siguiente se la mostró a Cher: “Básicamente, era la destrucción de su voz, así que estaba muy nervioso”. El tema Believe fue el primero en grabar un Auto-Tune de forma “radical”, en palabras de Taylor. El resto es historia viva: hoy el Auto-Tune es omnipresente; todos los artistas lo utilizan y géneros musicales como el trap o el reguetón no existirían tal y como los conocemos sin el éxito de Taylor-Che